CUENTO DE CLAUDIA CAICEDO (Continuación)

La hora del almuerzo, al medio día era muy importante para ellos, no sólo porque recargaban energías sino porque hablaban de sus familias, sus gustos, sus problemas y estrechaban esa relación de vecinos y amigos que había nacido cuando eran niños.
Por eso, aunque el día estuviera lluvioso o soleado, con mucho o poco trabajo, o alguno de los dos estuviera enfermo, siempre tendrían la costumbre de hacer un alto al medio día para almorzar juntos.